Querido José:
Estos últimos días han sido
amargos. Nos persigue un sentimiento de desconcierto e incredulidad tras tu
dramática y súbita pérdida. Aunque intentamos volver a adaptarnos al día a día,
tu ausencia se nota mucho.
Aún nos parece mentira que ya no
vayas a volver a aparecer por la puerta de la oficina, como cada mañana, con
una amplia sonrisa diciendo: “Buenos días, ¿cómo va todo, bien?” o a volver a
contar los chistes picarones en las comidas de empresa o a amenizar cualquier
reunión social.
Queremos que sepas que tu funeral
fue multitudinario, emotivo. La gente te quería y así lo presenciamos. La verdad
es que eras una persona que dejabas huella, no pasabas desapercibido. Nunca te
rendías y empeñaste todos tus esfuerzos en mantener en pie una empresa que
creaste con toda la ilusión. No
te quepa duda de que todos lucharemos para que tus esfuerzos no hayan sido
vanos.
José, seguiremos remando como tú habrías hecho”¦. Te
tendremos siempre en nuestra memoria.
(Tu EQUIPO ESCUDERO)